Libertad a la medida

Por Pedro Chouciño Brindis

En lo que va de enero hemos visto como el expresidente Donald Trump daba sus últimos asaltos en la batalla por la revisión de unas elecciones que aseguraba haber ganado. El 6 de enero se votaba en el Congreso la certificación de la elección americana. Trump convocó a una marcha masiva en Washington D. C. para hacer presión sobre los congresistas y senadores que terminó con el asalto al Capitolio. Sin embargo, el hecho en el que me quiero fijar no es el proceso electoral americano que ya ha sido ampliamente comentado, sino un tema que ha pasado más desapercibido y es –a mi juicio– más grave: la censura que ha sufrido Donald Trump por parte de las Big Tech y el ataque directo a la red social Parler.

Con el antecedente de la censura a ciertos twitts del presidente y el aparente involucramiento de redes sociales como Facebook para influir en el voto de las personas en las elecciones, se generó mucha desconfianza hacia las empresas del grupo GAFAT (Google, Amazon, Facebook, Apple y Twitter). Muchas personas empezaron a migrar hacia una joven red social, creada en el 2018 en EUA, llamada Parler. Esta plataforma fue creada como reacción a las políticas de moderación de contenidos que empezaron a introducir las empresas del grupo GAFAT y se promociona a sí misma como un lugar donde se respeta verdaderamente la libertad de expresión y la privacidad del usuario. A lo largo de su historia, ha ido creciendo de 100.000 usuarios, a mediados de 2019, hasta alrededor de 7 millones en enero de este año.

¿Por qué menciono esta red social? En los días posteriores a la confirmación de la elección por parte de congresistas y senadores estadounidenses, sucedieron los siguientes hechos. En primer lugar, el 8 de enero, Google decidió eliminar de la Play Store la aplicación de Parler sin previa notificación a dicha empresa; ese día Apple le da un ultimátum de 24 horas para introducir moderación de contenidos y a las 24 horas la eliminó también de la App Store de Apple. En los dispositivos Android hay otras formas de descargar aplicaciones, no así en el sistema operativo de Apple, por lo que Parler se queda fuera de alcance de todos los usuarios de iOS. En segundo lugar, el 10 de enero, Amazon Web Services –el servidor donde se aloja la joven red social– amenaza también con retirar el soporte si no se introduce esa moderación de contenidos. Al día siguiente cumple con la amenaza y Parler desaparece de la nube, queda inutilizado. En cuatro días se ha borrado una empresa de más de un billón de dólares completamente del mapa. 

Sin embargo, este no es el final. El 17 de enero, John Matze –fundador y CEO de Parler– declaraba en una entrevista en el programa Life, Liberty & Levin de Fox News que habían publicado la dirección de su casa y que lo habían estado acosando. Dicho con sus palabras: «People threatening my life, I can’t go home tonight» (La gente está amenazando mi vida. No puede llegar a casa hoy por la noche). En ese mismo programa, comentó también que empleados de la empresa temían por su seguridad y la de sus familias y que «en algunos casos han huido de su estado natal para escapar de la persecución». 

Actualmente, Parler lucha en los tribunales a través de una demanda a Amazon Web Services contra el argumento que esgrime esta empresa de que Parler fue usada para planear el asalto al capitolio del pasado 6 de enero y para que se le haga justicia y pueda volver a estar online. La corte ha desestimado el argumento de Amazon, pero no ha concedido medidas cautelares que permitan a Parler volver a funcionar en lo que se resuelve la controversia judicial. Hasta la fecha en que escribo este artículo, Parler sigue sin servicio. Únicamente cuenta con una página muy básica donde se pueden leer aproximadamente unos diez comentarios de John Matze y de algunas figuras de la vida pública en Estados Unidos. El senador por Kentucky, Rand Paul, comenta que tanto la derecha como la izquierda deberían estar horrorizados del intento de las Big Tech de acabar con la libertad de discurso. El conductor de televisión, Mark Levin, alerta de que están en peligro los principios sobre los que se fundó la nación americana. Por último, Sean Hannity –otro famoso conductor de Fox– dice que después de una vida entera luchando por la libertad de expresión, apoya a Parler en la lucha por un diálogo libre y abierto. 
Sin duda debe preocuparnos la capacidad de las Big Tech del grupo GAFAT de borrar de un día para otro una empresa de más de un billón de dólares. Una empresa que, en palabras de su fundador y CEO, crearon con dos objetivos: para fomentar el diálogo y el discurso civil sin censura como parte de la libertad de expresión y, por otro lado, proteger la privacidad de los usuarios, sin comerciar con sus datos. Parler ha recibido acusaciones de ser un sitio web de extrema derecha, que favorece la radicalización y muchas otras cosas. Mucha gente, sobre todo de la izquierda demócrata americana, se ha alegrado de que esta empresa haya desaparecido de internet y de los smartphones. Sin embargo, estas afirmaciones han sido desmentidas constantemente por su cúpula insistiendo en que todos son bienvenidos a Parler. Y yo me pregunto, ¿desde cuándo la apertura al diálogo y la libertad de expresión con respeto a la privacidad se han convertido en valores de derecha? ¿No son simplemente valores democráticos? ¿Valores humanos? Y sin meterme mucho al tema, ¿por qué se elimina la cuenta de Donald Trump de Twitter manteniendo la de dictadores como Nicolás Maduro? Es necesario que, como ciudadanos del mundo, asumamos la responsabilidad que nos corresponde: somos guardianes de la libertad, reaccionando –siempre de forma pacífica y civilizada– ante las personas y empresas que la atacan de forma directa. Tenemos que ser defensores del diálogo, del respeto a la otredad y al pensamiento distinto sin caer en la cancel culture ni en lo políticamente correcto, eliminando prejuicios y etiquetas y lanzándonos a una búsqueda sincera de la verdad. Solo así, lograremos preservar este valor que es indispensable para lograr el máximo desarrollo de las personas.

Un comentario

  1. Concuerdo totalmente con su postura con respecto a la promoción de la libertad de expresión. Me considero dentro del espectro político más liberal, y como usted dice, esto es algo que nos debería de consternar a todos sin importar nuestra postura política. Sin embargo, creo que esta libertad no debería de ser llevada sin restricciones. Se debería de permitir la libre expresión y nosotros debemos de aprender a respetar la opinión ajena, pero, esto no debería de aplicarse a aquellas personas que dentro de su opinión muestran ser intolerantes. Parafraseando a Karl Popper con respecto a la “paradoja de la tolerancia”: para poder tener una sociedad totalmente tolerante, a lo único que deberíamos mostrar intolerancia es a la intolerancia misma.

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