Historia de Grupa

Por Inés García Arroyo

Después de asistir a una marcha feminista en agosto del 2019 me sentí brutalmente sola. Pocas conocidas habían asistido. No tenía con quién intercambiar impresiones, ideas y miedos. Así que decidí pedirle a una amiga un espacio prestado, convocar a quienes quisieran hablar conmigo y llevar comidita para hacer la velada más amena. Necesitaba ser escuchada, quería que me abrazaran, quería que me dijeran que no todo es tan terrible.

En el departamento de una amiga nos reunimos poco menos de 15 mujeres, la mayoría estudiantes de Filosofía de la UP. Curiosamente, sólo pocas habíamos ido a alguna de las marchas de agosto, pero del resto, todas querían saber qué era lo que había pasado y cómo se vivía esa experiencia; y queríamos, sobre todo, comenzar a compartir nuestras vivencias en un espacio seguro. Hablamos de mil cosas, de si las protestas fueron organizadas o no, de si los hombres entienden de qué hablamos cuando hablamos de feminismo, de lo decepcionante que resultaba Claudia Sheinbaum como jefa de gobierno… Y recordamos, dolorosamente, que la policía no nos iba a cuidar, tendríamos que hacerlo nosotras.

La estrategia de seguridad más sencilla era crear un grupo de Whatsapp y compartir nuestras ubicaciones cuando nos sintiéramos en peligro. “¿Cómo llamamos al grupo?”, preguntó alguien. “Grupa”, respondió simplemente alguien más, no porque nos sintiéramos representadas por las ancas de un caballo, sino por ser el femenino de “grupo de Whatsapp”. Todas asentimos: Grupa es fácil y rápido de recordar y, además, alude sólo a nuestras amigas. Tal vez podría dar explicaciones más exquisitas de lo que un nombre así representa: podría argumentar de la transgresión del lenguaje, de la prescriptividad de los diccionarios colonialistas, del sexismo que oculta a todo un género masculinizando el neutro… Pero el origen de Grupa es así de sencillo, orgánico y espontáneo.

Acordamos hacer más sesiones para hablar sobre temas de feminismo. Decidí hacerlo mensualmente para que no se perdiera la constancia y pudiéramos explorar cuestiones diversas. La siguiente plática sería acerca de cómo el feminismo modificaba nuestras relaciones con familiares y amigos hombres.

Por ese entonces no pensaba que Grupa llegaría a ser una colectiva. Ya había intentado empezar una con Montserrat Fernández, Daniela Anaya y Nadia Munguía. La llamaríamos Monstrera, y se dedicaría a la difusión de ideas feministas en la Universidad Panamericana. Tuvimos dos o tres juntas, y quedamos de recabar información y hacer infografías. El esfuerzo no perduró mucho, pero el contacto no se desvaneció.  Ahora, en cambio, me contentaba con que Grupa fuera un lugar en el que pudiéramos hablar mis amigas y yo y, sobre todo, en el que pudiéramos confiar completamente si nos sentíamos en una situación de riesgo.

El 28 de noviembre del 2019 el colectivo Las Tesis invitó a todas las mujeres del mundo a replicar el performance “Un violador en tu camino”. Salté de la cama y estuve todo el día pegada al celular, leyendo el reglamento de la UP y hablando con distintas personas para asegurarme de que pudiéramos hacerlo. Nos reunimos, modificamos la letra de la canción, ensayamos el baile y comenzamos a convocar. Ésta era la oportunidad ideal para manifestar que había presencia de feministas en la Universidad Panamericana.

Esperábamos que se unieran por lo menos 10 mujeres más a cantar con nosotras en frente de la salida de Rodin. Se nos unieron aproximadamente 30. Cantamos dos veces, junto a mujeres que nos habían visto practicar en la calle y querían participar, alumnas de la UP que habían visto nuestros letreros e incluso empleadas de la alcaldía Benito Juárez. Nos parecía enorme lo que habíamos logrado. Así, conocimos a más mujeres feministas de la UP; algunas se nos acercaron para preguntarnos sobre si teníamos un grupo en el que pudieran participar. Respondimos que Grupa. Lo que nació como un grupo para protegernos entre amigas, trascendió en ese momento: incluiríamos a más mujeres, amigas nuevas, que no conocíamos, pero que estaban dispuestas a construir.

Hablé con Nadia y acordamos hacer redes sociales para Grupa. Una grupa en Facebook además de la que teníamos en Whatsapp. La hizo y el primer día recibimos alrededor de 100 solicitudes. Tan sólo 4 meses después, ese número me parece ya muy pequeño, pero en el momento no lo podíamos creer. Nadia y yo platicamos muchísimo al respecto, felices de que por fin estábamos teniendo el impacto por el que por mucho tiempo habíamos trabajado. Ya teníamos un taller juntas (“Entre plumas”) y habíamos convocado anteriormente a mujeres de la UP a pronunciarse políticamente y tener participación activa en los cambios del país. En realidad, en esos momentos Grupa era sólo conocida por círculos cercanos a nosotras, pero eso no impidió que nos pusiéramos a planear infinidad de actividades y eventos.

En fin, el resto se sabe. Grupa se popularizó en febrero, pocas semanas después de que las dos nos preguntáramos si las platicas, fiestas y eventos que planeábamos tenían alguna utilidad. Desde el principio teníamos claro qué clase de colectiva querríamos: una independiente, horizontal, sorora y plural. Una colectiva que no sólo nos permitiera ser nosotras mismas con total libertad, sino que nos impulsara a aprender y mejorar. Saber eso nos ayudó a ampliar nuestras redes y aceptar a más mujeres en el comité para poder repartirnos el trabajo.

En la marcha del 8 de marzo acudimos alrededor de 300 grupeñas (nombre que nos dio María Hinojosa). Esto es 30 veces más que las amigas que nos reunimos el año anterior para ir juntas. No fuimos las únicas mujeres de la UP que se sumaron a la convocatoria: muchas más marcharon con diferentes colectivos. Más estudiantas han organizado eventos, conferencias e incluso protestas en la UP una vez que vencieron el miedo de quedar mal por ser feministas.

Grupa no es la totalidad del feminismo en la Universidad Panamericana. Es un esfuerzo colectivo e independiente de alumnas y ex-alumnas que están convencidas de que se pueden abrazar, tejer redes de apoyo y aprender la una de la otra. A través de eventos, pláticas, talleres e incluso fiestas, pensamos formar una comunidad activa y dinámica, que se involucre no sólo en los problemas políticos de hoy en día, sino en el bienestar de sus integrantes. Grupa no es simplemente un grupo estudiantil: es una colectiva.

Las mujeres alrededor del mundo están comenzando a organizarse y a desarrollar una nueva mirada. Las estudiantas de la UP son parte de un momento histórico. Juntas, sanaremos heridas viejas, compartiremos historias y crearemos una realidad más justa para todas nosotras. No me queda más que invitarles a escucharnos y conocer lo que hacemos, a descubrir la maravilla que surge cuando las mujeres se disponen a crear. 

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