Y mi palabra es la ley

unnamedPor Luis Enrique Rodríguez González

Primer acto: Se equivoca. Segundo acto: No es su culpa y no quería. Tercer acto: Igual lo hace. ¿Cómo se llamó la obra? La muerte de una democracia. Lo acepto, llegué muy tarde al chiste que es la rifa del flamante avión presidencial por medio de la Lotería Nacional, pero da igual, porque no soy noticiero. Lo que sí me importa es el problema que se alcanza a leer entre líneas en nuestras misas civiles matutinas. Se puede ver un problema de fondo enorme, del cual la decisión de rifar el avión y la presentación del diseño del cachito sólo son síntomas. A mi parecer estamos en el borde del abismo y la posible muerte de nuestro acercamiento que aceptémoslo, nunca ha sido el óptimo a la democracia.

Primero hay que dejar en claro de qué hechos estamos hablando. A mí me importan dos conferencias mañaneras en especial: en la que se presenta la idea de rifar el avión y en la que se presenta el diseño del boleto de lotería. Aquí lo que importa no es la absurdidad de las propuestas, su legalidad o viabilidad(al final del día, tampoco soy ni economista ni especialista financiero); lo que resalta es la actitud del presidente al tratar de defender sus ideas: simplemente no lo hace y esto daña nuestro intento de Estado democrático.

Es 17 de enero; en plena conferencia matutina, el Presidente anuncia el regreso del avión presidencial a la CDMX y sus soluciones para deshacerse de él de la manera más pronta. Llega a la quinta y última propuesta: rifarlo. Claramente siente el culatazo de la sala y prontamente se ve obligado a defender esa idea. Sorpresa sorpresa, no lo hace, remite inmediatamente a que las soluciones sólo son propuestas del trabajo conjunto de su gabinete y “empresarios”. Esta es la primera instancia en que ante estos problemas decide desviar la culpa de la absurdidad e ilegalidad de su propuesta, es decir, el primer “A mí ni me vean, fueron ellos” para tratar de mantener su figura inmaculada. Al tratar de esquivar este rechazo inicial de la idea igual se lava las manos de cualquier daño colateral que pueda reflejarse en caso de implementarse. Literalmente dijo, y lo cito: «Sí quiero que quede claro, quiero ser categórico y muchos de estos planteamientos, de estas ideas, de cómo hacerle, están surgiendo de ellos, de gente que estoy consultando.». Esto lo dijo como respuesta al cuestionamiento general en torno al origen de la propuesta, si había sido consultada, y con quién. 

Es 28 de enero, ya todo periódico de México había escrito sobre el tema, de ambos lados, criticando o adulando; nada que no hayamos visto ya. Entonces la mañanera iba como siempre, lenta, hablando del reciente y claro desabasto de medicinas. De pronto en la cabeza de nuestro querido líder empieza a sonar la Entrada de los Gladiadores, y, como si nada… ¡Circo, maroma y teatro! Se abre la carpa circense y hay que hablar del avión. Su bendita boca anuncia: «Ya tenemos, por ejemplo, hecho hasta el diseño del boleto, que se los vamos a mostrar. Mírenlo….». Después de describir la leyenda que destina lo recaudado a equipos médicos (pero recuerden que es obvio que no hay desabasto, para nada *guiño guiño*) la sala se vuelve loca, todos quieren preguntar más, porque no hay nada que haga salivar a un periodista más que una historia pegajosa. Es entonces cuando el amo de todas las aves del cielo, Su Alteza Morenísima, López Obrador, pronuncia las palabras que en mi opinión, en el futuro indicarán el declive definitivo de una pobre democracia si no acabamos con esta terrible bola de nieve absolutista: «Bueno, ya. Ahí quedó.». El tema de la rifa no se discute. Los periodistas piden precisiones sobre fechas, pero lo más que se llega a discutir de fondo es la legalidad (pues el sorteo en la Lotería Nacional de un premio en especie está prohibido por ley). De manera adornada, dijo que ante los problemas legales y fiscales del sorteo habrá reformas, y que no eran obstáculos, pues claro, con el congreso de su lado nada es obstáculo. Pero volviendo al punto, ya no se discutió de la idoneidad del sorteo como manera de enfrentar el “problema” del avión. Se completa la obra. 

Lo importante no es el avión, lo importante es que su actitud es evidentemente la de una presidencia imperial disfrazada de “República Amorosa”. 

Muy bien, ya me divertí contándoles a grandes rasgos qué pasó y haciendo el preámbulo al verdadero punto de este artículo. Uno de los pilares fundamentales para el funcionamiento de una democracia es el debate abierto, honesto y dirigido a la organización de soluciones que nos lleven al bien común. Si no se discuten ideas y se ponen en tela de juicio en el foro público, no hay manera de que se puedan crear soluciones integrales, pues siempre habrá un punto ciego que las debilita; al final del día, la visión humana es limitada, y la fortaleza de la democracia yace en la habilidad de conocer un problema desde todo ámbito y trinchera posible. La democracia trata como sagrada la búsqueda de soluciones políticas creadas desde distintos puntos de vista, para que sean justas e integrales, como un traje hecho a la medida para abrigar a la sociedad. Sin embargo, desde siempre hemos implementado la democracia como el gobierno de la mayoría a costa de la minoría, con tintes de revanchismo y partidismo. 

Una pregunta importante es: ¿es este el modelo “democrático” que queremos? Hasta arriba un solo hombre que se ensancha con el poder, que se siente superior a la crítica e incapaz de equivocarse. Un hombre que no cree en lo que él mismo dice y que no está dispuesto a aceptar responsabilidades que por el cargo tiene. Esto es tierra fértil para el culto a la personalidad, pues —según él— no se equivoca y hay quien le cree. En mi opinión, creo que Andrés Manuel vive acomplejado por sus derrotas en el pasado y quiere que veamos quién tiene los pantalones ahora, pero no son de su talla, por eso lo único que hace mirar hacia atrás y mentir ante los datos duros. No sabe ser un verdadero demócrata. Usando sus propias palabras, creo que quería la silla por “fantoche”.

¿Soluciones? Por lo pronto, habría que exigir cuentas y explicaciones de las decisiones que se toman a diario y exponer como absurdas las ideas de los poderosos (siempre que lo merezcan). A mediano plazo, a través del voto habremos de elegir a quien represente realmente el ideal democrático del debate, no sólo a quien sea hábil, sino a quien lo haga honestamente y represente tus ideales personales, cualesquiera que sean. A largo plazo, me gustaría ver la atomización partidaria y en consecuencia la eliminación de los curules plurinominales, al menos en el senado (donde claramente no tienen razón de ser al existir aquellos de primera minoría). 

Espero que ahora puedan vislumbrar la correlación de estas ideas a largo plazo con el tema, lo que creo que sería buena materia para otro artículo. Por lo pronto, para mí esto ha sido un paso más en el eterno y romántico vals de nuestro país con la tiranía.

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