Nuestra indiferencia mata

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Por Andrea Larios Campos

En un país donde el año pasado mataron—por razones de género—a 3,825 mujeres y cada día que pasa 10 más son asesinadas, ya no se vale ser ajeno a esta realidad. Es una responsabilidad social y moral el dejar la indiferencia atrás y comenzar a reconocer cómo nuestras acciones diarias abonan a esta crisis de género. 

Tenemos que entender que no se trata sólo de las violaciones o los feminicidios, que son la máxima expresión de violencia. También se trata de los comentarios denigrantes que hacemos sobre nuestras compañeras, de las burlas hacia ellas, de esas actitudes de superioridad que nos hacen pensar que somos mejores que una u otra mujer. Son esos comentarios cargados de misoginia, el expresarnos de las mujeres como si fueran simples objetos: la cosificación. Son los grupos en los que se comparten fotos sin consentimiento y chistes machistas—donde no importa que no seas tú quien los comparte, pero eres cómplice al no poner un alto y reírte u opinar. Y en este tema, la indiferencia es complicidad… y ambas matan. 

Hablar del tema incomoda a algunos. Tal vez porque no lo ven como algo tan cercano. A otros no les parecerá un problema tan grave, tal vez porque no les han arrebatado a una mujer de sus vidas. A otros les parece un chiste, algo a lo que habría que darle importancia, esto porque su capacidad de sentir empatía se ha visto desmoronada por la deshumanización que vivimos en este país. Pero ya basta de silencio. Hay que hablarlo: hasta el cansancio, hasta que duela. Hasta que deje de sentirse como algo ajeno. Y una vez hablado, volverlo a hablar. 

Cientos de titulares enlistan a las asesinadas: Ingrid, Fátima, Joselyn, Abril, Araceli, María Consuelo, Marusa, Patricia, Claudia, Edith Guadalupe, Aida, Lesvy, Mara, Andrea, Gabriela, Ana Carolina, Susana, Carmen. Ellas son sólo algunas de las miles de mujeres que han sido asesinadas en nuestro país. 

Por esto, si vivir en México de por sí asusta e implica estar en constante peligro, ser mujer da terror. El simple hecho de nacer mujer te pone en una situación inicial de mayor vulnerabilidad. Tus probabilidades de sufrir acoso sexual, violencia física, verbal, emocional o económica, ser violada y asesinada, son mucho mayores. 

Necesitamos abrir los ojos a esta realidad que nos está rebasando. Están violando y matando mujeres, cruelmente, con impunidad. Aprendamos que la violencia de género se combate día a día con acciones afirmativas de nuestra parte. Rompamos ya con el círculo del machismo, seamos conscientes de nuestra contribución a esta cultura de la violencia de género y empecemos el cambio por nosotros. 

Defender y reproducir el machismo es permitir el asesinato de 10 mujeres más cada día que pasa. No seas cómplice, no seas indiferente.

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