Adiós bolsas de plástico, ¿y ahora qué?

Por Astrid Longi

El primero de enero de este año  entraron en vigor las nuevas reformas a la Ley de Residuos Sólidos, con las cuales «queda prohibido por cualquier motivo […] la comercialización, distribución y entrega de bolsas de plástico al consumidor, en los puntos de venta de bienes o productos, excepto si son compostables.»¹ El objetivo principal de estas reformas es promover «un consumo responsable, en donde las y los capitalinos sean cada vez más conscientes y dejen de usar plásticos para no generar contaminación a la ciudad y al planeta»² Con estas nuevas reformas se busca concientizar a los ciudadanos sobre el uso excesivo de plásticos de un solo uso (en especial las bolsas de plástico), así como reducir al máximo el uso y los residuos que esta clase de productos producen. Pero ¿qué tanto pueden ayudar estas reformas a “no generar contaminación a la ciudad y al planeta”?

Una de las principales razones detrás de la promulgación de estas clases de reformas son las cantidades excesivas de basura que se producen en la Ciudad de México. Se calcula que, diariamente se generan cerca de 12,816 toneladas de residuos sólidos urbanos en la ciudad, de los cuales «48% proviene de casas; 15% de comercios; 15% de servicios; 10% de mercados; 5% de la Central de Abastos; 4% de lugares diversos y 3% de residuos hospitalarios.»³ Algo sorprendente es que casi la mitad de los residuos que se producen en la ciudad vienen de las casas. Se considera que cada habitante de la CDMX produce un aproximado de 1.4 kg de residuos sólidos por día, de los cuales 40% son orgánicos y 60% son inorgánicos, 35% de éstos corresponden a envolturas y empaques de plástico, vidrio, unicel y cartón y bolsas de distintos materiales, entre otros; otro 18% corresponde a residuos sanitarios en general y el resto, a otro tipo de residuos. Se estima que cada persona tiende a utilizar y desechar cerca de 150 bolsas de plástico al año.

Ante esta situación, la prohibición o regulación del uso de las bolsas de plástico no parece algo tan extraño. El mes y medio que va de este año nos ha enseñado que las bolsas de plástico no son tan indispensables para ciertas actividades como lo creíamos. Borrarlas de la ecuación no generó un cambio tan radical como se esperaba. Pero el que un habitante promedio de la CDMX deje de usar bolsas de plástico por completo o reduzca de manera significante el uso de esas 150 bolsas anuales, ¿qué tanto puede ayudar a reducir el consumo desmedido de plástico? En primer instancia, las nuevas reformas no eliminan por completo la distribución de bolsas de plástico, se sigue permitiendo el uso de bolsas compostables y de «bolsas de plástico necesarias por razones de higiene o que prevengan el desperdicio de alimentos siempre y cuando no existan alternativas compostables.» Por otro lado, aunque se prohibiera por completo el uso y venta de bolsas de plástico, quedaría aún una gran gama de productos empacados en bolsas y envases de plástico y de otros materiales, igual e incluso más dañinos, que llenan los anaqueles de los supermercados y las tiendas. Con las nuevas reformas, el uso de plástico se reduce, pero no se elimina por completo.

La puesta en práctica de estas nuevas reformas no resolverá por completo el problema del uso excesivo de plástico en nuestro día a día, aunque podría ser el primer paso para comenzar a concientizar a los ciudadanos acerca de los problemas ambientales que estamos enfrentando en la actualidad y, así, promover que se interesen por procurar un consumo responsable y un desecho mínimo de residuos. Pero hay que considerar que esto no va a resolver todos nuestros problemas para reducir, de manera considerable, las 12,816 toneladas de basura que se producen en la CDMX todos los días. Van a hacer falta regulaciones y cambios mucho más radicales por parte de los los ciudadanos y el gobierno. Lo que nos lleva a preguntarnos, ¿estarán dispuestos a llevar a cabo estos cambios en un futuro?

Referencias:

[1] Gobierno de la Ciudad de México. «DECRETO POR EL QUE SE ADICIONAN LAS FRACCIONES IV BIS, VIII BIS, XXIII BIS, XXVI BIS, XXVI TER, XXVI QUATER AL ARTÍCULO 3 Y UNA FRACCIÓN XI BIS AL ARTÍCULO 6; ASIMISMO, SE REFORMAN LAS FRACCIONES VI DEL ARTÍCULO 3, XI DEL ARTÍCULO 6 Y XI BIS DEL ARTÍCULO 25, TODAS EN LA LEY DE RESIDUOS SÓLIDOS DEL DISTRITO FEDERAL». Gaceta Oficial de la Ciudad de México, 25 de junio de 2019, p. 6, Artículo 6 – XI BIS. https://interactivo.eluniversal.com.mx/online/pdf-20/PDF-decreto-ley-de-residuos-solidos.pdf

[2] SEDEMA«Modificaciones a la Ley de Residuos de la Ciudad de México». En Residuos sólidoshttps://sedema.cdmx.gob.mx/programas/programa/residuos-solidos

[3] SEDEMA. «La basura en la CDMX». En Sin moño y sin bolsita, por favorhttp://data.sedema.cdmx.gob.mx/sin-mono-sin-bolsita/que_saber.html 

SEDEMA. «Tus residuos». En Sin moño y sin bolsita, por favorhttp://data.sedema.cdmx.gob.mx/sin-mono-sin-bolsita/residuos.html

Gobierno de la Ciudad de México. «DECRETO POR EL QUE SE ADICIONAN LAS FRACCIONES IV BIS, VIII BIS, XXIII BIS, XXVI BIS, XXVI TER, XXVI QUATER AL ARTÍCULO 3 Y UNA FRACCIÓN XI BIS AL ARTÍCULO 6; ASIMISMO, SE REFORMAN LAS FRACCIONES VI DEL ARTÍCULO 3, XI DEL ARTÍCULO 6 Y XI BIS DEL ARTÍCULO 25, TODAS EN LA LEY DE RESIDUOS SÓLIDOS DEL DISTRITO FEDERAL». Gaceta Oficial de la Ciudad de México, 25 de junio de 2019, p. 6, Artículo 6 – XI BIS. https://interactivo.eluniversal.com.mx/online/pdf-20/PDF-decreto-ley-de-residuos-solidos.pdf

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