Cuentas claras, amistades largas

Por Álvaro Ortega Ibarra

El hecho de que el presidente de México se pare frente a un micrófono a contarnos historias, plantear estrategias y a darnos cuentas, no significa que sus historias sean ciertas, que sus estrategias estén siendo implementadas o que sus cuentas sean claras. 

La semana pasada el Presidente en su conferencia matutina informó, junto con el director del Banco Nacional de Obras y Servicios Públicos (Banobras), Jorge Mendoza Sánchez, que el avión presidencial regresará a territorio mexicano ya que no se ha podido formalizar compraventa alguna. En la conferencia en cuestión, tanto el Presidente como el director de Banobras, dieron a conocer datos y cuentas sobra la historia del avión presidencial. Mucha gente creerá que el hablar de números de una forma tan abierta y transparente como lo hizo el Primer mandatario, ya lo hace un buen funcionario, un buen presidente. Sin embargo, me gustaría que abordemos este tema como si fuéramos los socios de una empresa. 

 Un día por la mañana se presenta en nuestra oficina de socios el director general de nuestra empresa para tratar de un tema importante, pero no de los más importantes, no es un tema de salud, de educación, o de seguridad. Trataremos sobre la venta del avión que, nosotros como socios de la empresa, compramos para que nuestro director general pudiera viajar de manera eficaz y segura durante los asuntos relacionados con su cargo. Compramos el avión mientras teníamos a otro director general y, desde su primer día en el cargo, el actual director general nos informó que convenía su venta para disminuir gastos. 

El director general toma la palabra para recordarnos que el precio por el cual adquirimos el avión presidencial fue de $218.7 millones de dólares, lo compramos con dinero prestado de un banco (Banobras) que obviamente nos va a cobrar intereses y al que sólo le hemos pagado 96.5 millones de dólares, de un total de $239.9 millones de dólares: el valor real que estamos pagando por el avión ya con los intereses del banco incluidos. Es decir, no hemos pagado ni la mitad. 

Luego, el director general nos comenta que los gastos de mantenimiento y preservación del avión suman la cantidad de $1’473,692.00 dólares y se lo debemos a una empresa de Estados Unidos que nos iba a ayudar a vender el avión, pero no consiguió comprador. Entonces debemos el mantenimiento y preservación del avión, por tenerlo en otro país sin utilizarse, y al final no pudimos venderlo. Ah, y además, el avión ha perdido valor desde su compra y ahora está valuado en $150 millones de dólares. Ahora el avión cuesta $89.9 millones de dólares menos del valor real por el que estamos pagando (recuerden que lo seguimos pagando). 

Por último, dice que el plan será seguir ofertando el avión para que lo compre una persona o un grupo de personas. Pero en el caso de que no se pueda vender, nos va a ofrecer a los socios (que somos todos los mexicanos) comprar un “cachito” de $500 pesos cada uno, para poder rifarnos el avión que ya nadie quiere comprar. 

Ahora les pregunto, colegas, socios: ¿no nos aseguró este director general que convenía la venta del avión? Por supuesto que no esperábamos vender el avión a un precio mayor por el que lo adquirimos, pero sí por un precio similar por el cual se adquirió “para no perderle”. Yo, como socio, espero que si un director general me propone la venta de un instrumento de trabajo porque es muy costoso, que al menos exista una idea de por cuánto se va a vender, cómo se va a vender y si se puede vender o no (saber si existen posibles compradores). 

Nuestro director general ha fallado en su estrategia de la venta del avión. Ha dejado que mucho tiempo pase y que el avión siga devaluándose, al mismo tiempo que continuamos pagando por el avión y por su mantenimiento y preservación. Sobre todo cuando pudimos haberlo tenido en instalaciones propias desde un principio y haber bajado así por mucho estos gastos. 

Por otro lado, resalto la perversa estrategia de nuestro director general para darle la vuelta a este asunto: la rifa. Esta estrategia ha sido objeto de  burla, pero a mi parecer tiene una intención muy obscura y mal intencionada por parte de nuestro director general. Pues, ¿quién pagó por ese avión? Nosotros, los socios de la empresa, a través de nuestras contribuciones. Y ahora, ¿quién quiere, nuestro director general, que pague este avión? Nosotros. Espera que nos juntemos 6 millones de mexicanos para pagar el avión. Esto a un precio inferior por el que lo adquirimos (alrededor de $79.1 millones de dólares menos) debido a la mala administración, a su devaluación y a que costó mucho dinero su mantenimiento y preservación en otro país. Tal vez no convenía, desde un principio, su venta y nuestro director general nunca hizo un análisis completo para proponernos esta medida. 

Lo perverso del asunto es: ¿qué va a hacer la persona que gane el avión? Si los boletos son comprados por alguien que gana menos de $5.2 millones de pesos al mes, únicamente estaría tirando su dinero a la basura, ya que esto es lo que costaría aproximadamente su mantenimiento y preservación. Pero, si el Presidente y el Gobierno animan a la compra de boletos y éstos se venden como cualquier otro “cachito” de lotería, se estará utilizando al pueblo pobre para solventar una deuda pública (¿Fobaproa?).

Y, si por otro lado, el premio lo gana una persona que sí tiene un salario superior a dicha cantidad y que además está dispuesto a gastar, al margen de todos sus gastos ordinarios,  $5.2 millones de pesos para el mantenimiento de un avión, entonces estamos hablando de un pequeñísimo grupo de personas. No hay 6 millones de personas en posibilidad y disposición de hacer este gasto mensual. Lo que significa que todos los que compren “el cachito” de lotería, sin posibilidades de mantener un avión de estas características, estarían ayudándole a alguna persona millonaria a pagar su avión y al Gobierno a vender el avión que compramos. 

Otro supuesto, que yo veo muy factible, si es que se lleva a cabo la rifa, es que no se vendan todos lo boletos. ¿Qué va a pasar? Se va a llevar el avión una persona por $500 pesos y el Gobierno no va a recuperar ni siquiera la cantidad que esperaba por la venta de la totalidad de los boletos. En este caso, nuestro director general estaría regalando nuestro avión por un billete de $500 pesos, no estaríamos recuperando ni siquiera el valor de avalúo y perderíamos cantidades enormes de dinero por su mala administración. Teniendo problemas mucho más importantes en los que  hacen falta muchísimos recursos como en el sector Salud, Educación y Seguridad. 

¿Qué harían ustedes con este director general? ¿Continuarían confiándole la administración de la empresa? Yo propondría la destitución de su cargo por la mala administración, por mala planeación, mala distribución de recursos y por no darnos cuentas claras. Si con cuentas claras, amistades largas; “a contrario sensu” podríamos decir: con cuentas no claras, amistades cortas. Y en este caso, nuestro director general, el presidente López, debería dejar su cargo por decisión de los socios. 

Este es tan sólo un ejemplo de la mala planeación que tiene su administración, parece que para ellos dar un mensaje político está por encima de la finalidad del Estado, la realización de los objetivos comunes como la Salud, la Educación y la Seguridad. En estos objetivos de la comunidad, donde no cabe un avión, es donde realmente deberíamos evaluarlo, y tampoco tenemos resultados. 

¿Cumplirá el Presidente su promesa de campaña para que los ciudadanos evaluemos su rendimiento y decidamos si continúa con el cargo? 

Referencias:

Caso, D. C. (2020, 18 de enero). Y si me gano el avión presidencial, ¿cuánto me costará usarlo? Revisado el 19 de enero, 2020, en https://www.elfinanciero.com.mx/nacional/y-si-me-gano-el-avion-presidencial-cuanto-me-costara-usarlo

Grupo Fórmula y Notimex. (2020, 17 de enero). ¿Cuánto cuesta el avión presidencial que el gobierno podría rifar? Revisado el 19 de enero, 2020, en https://www.radioformula.com.mx/noticias/mexico/20200117/precio-avion-presidencial-mexico-cuanto-cuesta-costo-tp-01-dreamliner-787/

López Obrador, A.M. (2020, 14 de enero). YouTube [Video]. Revisado en https://youtu.be/mlb9Uc7VuC0 

Univisión. (2020, 14 de enero). México no consigue vender su avión presidencial, costó $1.6 millones mantenerlo en EEUU. Revisado el 19 de enero, 2020, en https://www.univision.com/noticias/america-latina/mexico-no-consigue-vender-su-avion-presidencial-costo-1-6-millones-mantenerlo-en-eeuu

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