¿Cómo pinta el 2020?

Por César Daniel Cruz Bartoluchi

La 4T ya cumplió un año. La realidad es que se han logrado pocos cambios positivos que sean significativos. De acuerdo a la Unidad de Inteligencia de The Economist, no se habrá de esperar mucho más progreso en el 2020. 

A pesar del vacío entre su discurso y la realidad, nuestro señor presidente sigue siendo extraordinariamente popular. Parece que la “luna de miel” sigue sosteniendo su discurso. Su popularidad se ha mantenido por arriba del 60% durante gran parte de su presidencia. Ello probablemente ha sido propiciado por anuncios como el aumento nominal del 16% en el salario mínimo y recientemente otro aumento adicional del 20% para este año, la creación de la Guardia Nacional para combatir la inseguridad, y su cada vez más pulido pero excesivamente rebuscado discurso al declararse consistentemente del lado de los más pobres y vulnerables del país contra la “mafia del poder” (los conservadores de élites adineradas y con intereses corporativos).

En lo que refiere a seguridad nacional, sin embargo, parece que no habrá mucha ocasión para echar culpas en este siguiente año. La nueva estrategia de seguridad que se centraría en atender las causas sociales detrás de la delincuencia (como el desempleo, los niveles de educación y las deficiencias en la atención social); esto es, la política denominada “abrazos, no balazos”, pareciera que se ha descarrilado. Primero, con la alta concentración de la Guardia Nacional en la frontera sur de México después de la amenaza de Estados Unidos con imponer aranceles a menos que México hiciera más para detener la migración desde América Central.  Después, con el deficiente desempeño de la estrategia federal de seguridad en dos acontecimientos durante la segunda mitad del 2019: la liberación del hijo de Joaquín “El Chapo” Guzmán poco después de su captura tras un tiroteo importante en Culiacán, y después el caso de la familia LeBarón. Controlar la precaria situación de seguridad de México será un gran desafío para el gobierno en 2020. La violencia se clasifica constantemente entre las principales preocupaciones de los mexicanos, y los altos niveles de violencia y otros delitos elevan los costos de producción para las empresas. La alta incidencia del crimen también empaña la imagen internacional de México, afectando principalmente a industrias como el turismo. Las contramedidas efectivas requieren más atención al delito en los niveles más bajos, así como el combatir los problemas como la corrupción (México ocupa el lugar 138 de 180 países en el Índice de Percepción de la Corrupción de 2018 publicado por Transparencia Internacional). 

En cuanto a crecimiento económico, AMLO prometió un crecimiento real del PIB del 4% anual durante su mandato. La expansión a este nivel contribuiría considerablemente a reducir la pobreza y a erosionar las históricas desigualdades regionales de México. Sin embargo, el crecimiento fue casi nulo en 2019. Instituciones financieras y centros de investigación nacionales e internacionales estiman un crecimiento promedio del 1.1% en 2020, lo cual sigue muy por debajo del potencial y de las promesas de AMLO. Las perspectivas para 2020 parecen ligeramente más brillantes. Lo bueno es que AMLO ha suavizado parte de su discurso anti-empresarial. 

Asimismo, México ha enfrentado desafíos de su vecino del norte. El Acuerdo Estados Unidos-México-Canadá (USMCA), y los frecuentes cambios de humor de Donald Trump. Para México, hay buenas y malas noticias: parece que el USMCA probablemente será aprobado por Estados Unidos y Canadá en 2020. Esto reduciría la incertidumbre sobre las relaciones comerciales de México con su mayor socio comercial y sería una gran ayuda para los inversionistas. La mala noticia es que probablemente Trump aumente su discurso antimexicano en el período previo a las elecciones presidenciales de noviembre de 2020 en EE.UU. Esto someterá a nuestro país a amenazas imprevistas. Gestionar la difícil relación con los Estados Unidos seguirá siendo un desafío para el presidente en el próximo año. Aunque hasta ahora AMLO ha rechazado las relaciones internacionales (a excepción del “lamento boliviano”), seguramente será imposible ignorar al vecino del norte en 2020.

Pemex, la compañía petrolera estatal, será otro dolor de cabeza para el gobierno en el próximo año. 

Hasta ahora, la mayoría de los mexicanos hemos juzgado al gobierno por expectativas más que por la realidad. En este año que viene se mostrará cuánto tiempo estamos dispuestos a esperar los cambios por los cuales se votó. Analistas esperan pocos cambios reales en la situación política, las relaciones internacionales o la economía en 2020. Ojalá la frustración y la impaciencia no nos alcancen y se expresen a través de la moda de protestas como las que sacudieron gran parte de América Latina en 2019. Por último, mucho ojo con las campañas con vistas a las elecciones de mitad de período en 2021.

Les deseo tengan un 2020 lleno de éxito y bendiciones.

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