La virtud de cerrar filas

De muchas cosas puede acusarse al PRI, pero jamás de indisciplina. El ritual para ungir al nuevo Huey Tlatoani tricolor siempre es, a diferencia de otros partidos, un proceso inmaculado y sin señal evidente de fractura alguna. El reciente destape de José Antonio Meade como “pre”-candidato a la presidencia de México, es otra instancia de la sistemática (y probablemente única) virtud del PRI, la virtud de cerrar filas.

El alineamiento de todo el aparato priísta detrás de la figura de Pepe Meade en un plazo de 48 horas cumplió con todo su clásico folklor: aduladores, sonrisas artificiales, dudosa convicción partidaria y el típico mal gusto que caracteriza a los vítores de un puñado de acarreados.

La disciplina del PRI y su capacidad de movilización electoral sólo se ve superada, de acuerdo con información de la reciente encuesta DEFOE-SPIN[1], por la fuerza electoral preservada durante casi dos décadas por el candidato eterno, Andrés Manuel López Obrador, y su club privado, MORENA.

Tras el PRI y MORENA están los grandes perdedores de esta elección: el Frente Ciudadano (que ni es frente porque están detrás en las encuestas ni es ciudadano porque está secuestrado por contados egos)[2] y los candidatos independientes. La fragmentación del voto que México tendrá en 2018 será proverbial. Si Ricardo Anaya y Miguel Ángel Mancera no renuncian a su puchero y fantasía psicodélica de ser los candidatos del Frente, ellos son, considerando su irritable humor político y declaraciones recientes, los individuos más propensos a disolver el Frente con tal de conseguir la candidatura en sus propios partidos.

Incluso aunque el Frente logre sobrevivir a las próximas semanas, sin duda candidatos independientes como Margarita Zavala restan un número importante de votos a la quimérica unión PAN-PRD-Movimiento ciudadano. Hace un par de ‘pulsos’, Chumel Torres afirmó acertadamente que en este país puedes aventar una piedra y seguro le pegarás a un candidato independiente.

La lección para el Frente es clara: o aprenden del PRI un poco de disciplina, o las únicas opciones reales en 2018 serán votar por la delincuencia organizada o por el visitante más frecuente del INE.

[1] Disponible en http://encuestadefoe-spin.com/

[2] Cfr. Ídem.

2 comentarios

    • Sin duda, aunque vale la pena matizar. El partido en época de Cárdenas estaba en proceso de consolidación, la expulsión de Plutarco Elías Calles fue el respiro que le permitió a Cárdenas construir los cimientos de lo que sería del PRI de hoy, marcado por muchas cosas, pero ya no por ser una extensión de ‘maximato’.
      Además, Obrador dejó el PRI antes de ser la figura que es hoy, no como Margarita Zavala, Anaya o Mancera, dispuestos a abandonar el barco en plena elección.
      Saludos.

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