¿Qué hace un profesor?

Cada año entramos a clases. Se nota la gran diferencia entre los profesores. Es muy fácil calificar el trabajo de un profesor al compararlo con otro. Sin juzgarlos, se debería considerar que su trabajo responde a la relación con el alumno. Así pues, la relación docente-alumno está considerada en su forma más simple, donde lo único que se añade, al hablar del desempeño, es el sistema educativo.

“El que se vea al docente como mero transmisor, lo coloca en un peldaño debajo de quien se encarga de educarnos realmente”.

El sistema capacita al docente y el docente enseña al alumno. Está relación parece sencilla, porque cada una de las partes se vincula directamente con otra. Pero el objetivo del docente es sustancialmente diferente: su trabajo parece consistir en la correcta transmisión de ciertos saberes o conocimientos al alumno.  Por ello, resulta bastante fácil juzgar al profesor según su capacidad para transmitir enseñanzas: si un profesor no cumple con su trabajo se dirá que no cuenta con las herramientas y que no está capacitado para su trabajo.

Por otra parte,  el docente no es el único que enseña al alumno. También está el cine, la televisión, la vida social y la educación en casa. Estas influencias externas moldean al alumno de una manera muy particular: el alumno llega a las aulas cargado de mucho contenido. Ese contenido primario es con el que el profesor choca de cara. Además, se trata de un contenido contenido que agrega nuevos objetivos: el profesor debe ganar la atención, la confianza y la  convicción del alumno. El profesor, sin aceptar necesariamente esta nueva carga de trabajo, intenta que el alumno y tenga deseos de aprender de él. Los roles se invirtieron: antes era el alumno el que buscaba al profesor para ganarse la posibilidad de aprender.  El docente era una figura con autoridad porque brindaba aquello que era deseable para tener una mejor vida. No buscaba ganar la aprobación del alumno, sino su admiración.

El educador moderno tiene la tarea  de  convencer al alumno de su utilidad, su capacidad y de su conocimiento. El alumno, empoderado por una institución superior, juzga al profesor sin credencial alguna, en la mayoría de las ocasiones, sin el menor dominio del tema. Además, decide el profesor que quiere tener, no por su método o doctrina, sino por la disposición que tiene  respecto a  la educación. El que se vea al docente como mero transmisor, lo coloca en un peldaño debajo de quien se encarga de educarnos realmente.

“El docente era una figura con autoridad porque brindaba aquello que era deseable para tener una mejor vida. No buscaba ganar la aprobación del alumno, sino su admiración”.

Después de todo esto, cabe reflexionar profundamente sobre el papel del docente: ¿su trabajo es transmitir saberes y conocimientos o es formar a la persona? ¿Tiene la mera obligación de buscar herramientas para la enseñanza o es la enseñanza de saberes propuestos por él mismo? ¿ Qué diferencia hay entre el docente transmisor y el docente educador? ¿ Qué consecuencias surgen?

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s