Adiós, RIUS

Ricardo H. Manjarrez (7o semestre)

Para una generación, la muerte de RIUS es una estocada hundida por el tiempo. Cuando El Libro Vaquero era leído por más de un millón de personas, RIUS abría ventanas al mundo intelectual: divulgaba y hacía pensar. Su muerte equivale a cegar con ladrillos una ventana. Escribió más de cien libros, es muy difícil que alguien escape a sus creaciones.

"Quizá, al leerlo experimenté, por primera vez, el saber que llena, que provoca sed, que motiva".

Recuerdo que de niño hojeaba sus libros: las caricaturas ocupaban casi toda la página. Pasaba las hojas con placer, eran muchas, me hacía sentir orgulloso. Sin embargo, lo más curioso era la extraña sensación que sentía: por medio de la ironía, el sarcasmo y la risa, yo aprendía. Era un aprendizaje por vía negativa donde no aprendía lo que él decía, sino de lo que él me hacía pensar. Quizá, al leerlo experimenté, por primera vez, el saber que llena, que provoca sed, que motiva. Despedirlo es, en cierto sentido, decir adiós a quien —mediante caricaturas— me quitó el miedo a los libros aburridos sin dibujos.

Adiós, RIUS. Gracias. Te llevaremos siempre con nosotros.

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