Sólo se necesita un mal día para convertirse en lunático

Por Franz de Rubens von Sparr

La locura es un fenómeno que siempre ha tenido un lugar particular dentro de la cultura. Históricamente ha desempeñado muchas funciones. Según la necesidad social, se le ha considerado como una simple falta de prudencia o como una condición médica aborrecible. Michel Foucault, en su Historia de la Locura en la época Clásica, logra una espectacular investigación acerca del fenómeno de la locura en Europa. No es casualidad que la figura del loco nos parezca interesante. De hecho, hoy en día, la locura y sus personificaciones han gozado de buena fama dentro de la cultura pop. Examinemos, por ejemplo, al Guasón.

"Al final, tanto el Guasón como Batman ven la cruda realidad. Aunque Batman es un insensato, no sólo por presagiar lo macabro, sino por creer que puede cambiarlo".

En la novela gráfica The Killing Joke, el Guasón nos invita a una función de gala del espectáculo más aterrador: su mente. Mediante dos líneas narrativas, el presente y el recuerdo (1), el Guasón nos ilustra su motivo, casi como una apologética medieval. Según él, la locura es el paso razonable para cualquiera que entiende la repulsión que es el mundo. Mediante una retórica encantadora, con juego y melodías, el Guasón argumenta que sólo se necesita un mal día para empujar a cualquier hombre cuerdo al abismo de la locura. No se trata de un loco que pronuncia sólo incongruencias, sino de un loco que logra un discurso sensato: su locura “es objeto de discursos, ella misma los pronuncia; cuando se la denuncia, se defiende y reinvindica una posición más cercana a la felicidad y a la verdad que la razón, más cercana a la razón que la misma razón”(2). El Guasón es un loco que realiza una defensa aparentemente ilógica, pero que, en el fondo, denuncia una realidad con un argumento razonable: es la misma sociedad que obliga a sus habitantes a vivir de un modo determinado para luego jugar con ellos. Como aclara Foucault: “el loco representa la comedia de segundo grado, el engaño del engaño; dice, con su lenguaje de necio, sin aire de razón, las palabras razonables que dan un desenlace cómico a la obra"(3).

"El Guasón es un loco que realiza una defensa aparentemente ilógica, pero que, en el fondo, denuncia una realidad con un argumento razonable".

Para el Guasón es razonable pensar que, al final, todo es un mal chiste. Pues todas las condiciones parecen estar puestas por las rígidas e invisibles normas culturales. El Guasón se ríe de la cultura estática, prohibitiva y legalmente mortal. Su locura no es más que una sanidad. Está consciente de la muerte a la que se dirije la sociedad misma. “Pero lo que hay en la risa del loco es que se ríe por adelantado de la risa de la muerte, y el insensato, al presagiar lo macabro, lo ha desarmado”(4). Al final, tanto el Guasón como Batman ven la cruda realidad. Aunque Batman es un insensato, no sólo por presagiar lo macabro, sino por creer que puede cambiarlo. En realidad, el único loco es el que ve el abismo sin tratar de darle significado a las acciones. El único loco es aquel que va a la deriva, burlándose del olaje provocado por los remos de la cultura.


(1) Dudoso por ser sólo un hecho posible . El mismo Guasón lo afirma: “Y si he de tener un pasado, prefiero que sea de opción múltiple, ¡ja, ja, ja!".  Batman: The Killing Joke, p. 40.
(2) Foucault, Michel. Historia de la locura en la época clásica I. Trad. Juan José Utrilla. (México: FCE, 2015), 31.
(3) Foucault, 30.
(4) Foucault, 33.

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