Prefacio al estudiante de diseño ciudadano

Vivimos en una ciudad que se mueve muy rápido y que necesita la sincronía y la delicadeza de un reloj de manecillas. Una pieza mal colocada genera embotellamientos en las calles y contaminación en exceso. Somos tantos en esta ciudad que apenas hay lugares en los que no haya tránsito o que no se obstruyan las coladeras con basura.

“Elegimos participar porque, si jugamos conforme a las reglas, perderemos, pues no hay árbitro alguno que nos garantice salir vencedores de un encuentro contra un tramposo”.

La ciudad se ha diseñado de una manera muy especial. Resulta que no hay espacios que  estén planeados, sino que se construyen generalmente sobre los rastros que dejamos detrás: si hay mucho tráfico en un lado de la ciudad, entonces hacemos las calles más grandes  y las banquetas más pequeñas; si en un lugar se roban los botes de basura, entonces los quitamos. Es muy común esta manera de actuar. No se toma en cuenta que, posiblemente, haya consecuencias más graves con el paso del tiempo. Tuvieron que existir topes; cámaras de seguridad; botes de basura feos y encadenados; lugares pintados con un gran “no estacionarse” y muchas medidas más para obligarnos a seguir las reglas, porque nosotros esperamos que las reglas se adapten a nosotros, no al revés. Elegimos participar porque, si jugamos conforme a las reglas, perderemos, pues no hay árbitro alguno que nos garantice salir vencedores de un encuentro contra un tramposo.

Esto no significa que toda la culpa la tengamos nosotros los ciudadanos, pero si estamos bastante cerca de tenerla. Hay que ayudarles los diseñadores a mejorar la ciudad. Por ejemplo: si no hay muchos espacios para las bicicletas es porque no tenemos la costumbre de andar en una. Sin embargo, si empezamos a cultivar el uso de la bicicleta crecerá la necesidad de un lugar para las bicicletas. Debemos formar ciertas costumbres para perfeccionar nuestra técnica de diseño ciudadano. Pues todos somos, en cierta medida, diseñadores de esta ciudad. Cada rayón que hagamos en el plano  puede empeorar o mejorar el resultado final. Por ello, es vital aprender a diseñar nuestra propia ciudad.

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