Mercado ambulante: un espacio público conflictivo

Me atreveré a decir que los mercados ambulantes son una realidad en todas las ciudades de nuestro país. Siempre que uno va a algún pueblo o ciudad pequeña mira a este tipo de comercio como una atracción con cierto tinte pintoresco. Sin embargo, en una ciudad con las proporciones de la Ciudad de México, los mercados ambulantes suelen despertar sentimientos encontrados.

Pienso que el mercado es el espacio público por excelencia, pero se ha perdido esta concepción, porque también es cierto que generan gran conflicto en el tránsito, al menos en la CDMX. 

En un lugar en el que transitar es una locura día con día, cerrar calles enteras para un mercado parece una tontería. Es común que el tránsito en las zonas aledañas al mercado sea catastrófica. No obstante, los mercados ambulantes siempre han sido, desde tiempos inmemoriales, un espacio en el que el ciudadano se ha desarrollado. Es común escuchar a la gente hablar acerca de los más recientes acontecimientos mientras compra las verduras a una señora que lleva años atendiendo el mismo puesto. Uno se puede enterar de lo que ocurre en la plaza frente a la Delegación donde vive por muchos medios: Twitter, Facebook o los periódicos. También el mercado es una de esas fuentes, puesto que la señora a la que le compras la fruta, o bien el señor que pide un kilo de manzanas vive cerca de la Delegación y quizá presenció aquello que apareció en las redes sociales. He visto cómo gente se saluda en el mercado y conversan mientras desayunan una quesadilla. No es raro, por ejemplo, preguntarle a algún vendedor qué lugares visitar en una ciudad que se desconoce. Pienso que el mercado es el espacio público por excelencia, pero se ha perdido esta concepción, porque también es cierto que generan gran conflicto en el tránsito, al menos en la CDMX. Despierta animosidad en lugar de entusiasmo, especialmente hoy en día, cuando muchas personas prefieren hacer las compras en supermercados y consideran innecesarios los mercados ambulantes.

Es un lugar público en el que el pueblo tiene contacto con el pueblo. Todos caminan entre otras personas que comparten inquietudes, angustias o problemas. El mercado ambulante tiene sus desventajas en el mundo moderno y una de ellas es que interrumpe la movilidad en las grandes urbes. Sin embargo, se puede solucionar. Se hace toma de la vía pública porque se carece de un lugar designado que cumpla con la necesidad de los comerciantes. Algo se tendrá que hacer al respecto. No obstante, debe reconocerse el impulso que este espacio público da al ejercicio de la ciudadanía.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s