Crónicas de ciudadanía, día 1

“En México, ya no se puede confiar ni en la corrupción”
-Dr. José Manuel Núñez

El Seminario Ámbitos de Ciudadanía 2017, con sede en la Universidad Panamericana, inauguró sus labores con una conversación dirigida por el Dr. José Manuel Núñez sobre el diseño normativo e institucional mexicano, caracterizado por su sobrerregulación, ineficiencia y desconfianza.

Para el Dr. Núñez, estas características se expresan en tres instancias: 1) El pensamiento mágico de nuestros juristas y legisladores; 2) La insaciable sed del Estado de incorporar cualquier actividad a su sistema de administración del poder; 3) La desconfianza entre ciudadanos.

El pensamiento jurídico/legislativo mágico tiene varias facetas. En primer lugar, la sistemática fantasía de aspirar a resolver problemas con sólo regularlos en la ley. En segundo lugar, la tradición jurídica mexicana ha aspirado a codificar primero la realidad, con la esperanza de que la realidad se adapte a la ley; contrario a la tradición anglosajona de derecho consuetudinario. En tercer lugar, la consistente demanda al gobierno de resolver todos los males y de esperar transformaciones sociales únicamente si éstas vienen respaldadas por una política pública perfectamente planeada en términos estadísticos (cualquier otro cambio puede ser en consecuencia, desechado en automático).

“El Estado, una vez instituido y empoderado, es un ogro que se come todo”, situación que, para el Dr. Núñez, genera una inmediata rivalidad entre el Estado y el ciudadano. En esa dinámica, la ley sirve para limitar la ambición del Estado; pero paradójicamente, el Estado está facultado a intervenir en caso de que él mismo traspase los límites legales del ejercicio de su autoridad. El ciudadano queda doblemente acorralado, porque vive al constante acecho de la autoridad, y si ésta viola sus derechos, necesita que alguna otra instancia de ese mismo Estado acurra a socorrerlo para subsanar dicha ofensa.
Por último, está la sospecha entre ciudadanos, que tiene su máxima expresión en los contratos. En palabras del Dr. Núñez, el contrato es “una obra literaria, más extensa que un cuento, en el que prima la desconfianza”.

El poeta Julio Hubard, también ponente del seminario, coronó el análisis del Dr. Núñez al señalar que todo Estado nace de un crimen y se mantiene por su monopolio. Al príncipe, el Estado en persona, no se le pueden reclamar sus delitos apelando a una autoridad superior, pues él detenta el poder absoluto. El Estado exitoso es aquel que logra monopolizar la comisión del crimen o al menos eso nos han hecho creer.

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