¿CUÁNTO ES EL 15%?

Las propinas han formado parte de nuestra cultura desde que tengo memoria. Cuando un mesero no atiende bien, se dice: “pues déjale nada más el 10%. Viven de eso”. La primera vez que se me dijo algo así, pensé: “¿No debería el mesero vivir del salario que el restaurante ofrece?”. ¿En qué momento el comensal decide si un trabajador podrá cubrir sus gastos básicos o no? El mesero, al menos, tiene la ventaja del miserable sueldo base que se ofrece, pero personas como empacadores del supermercado, viene vienes, entre muchas otras, no. Ellos, en efecto, viven de eso.
Las propinas se originaron como un soborno que se daba a los meseros a cambio de un trato preferente. El buen trato se “compraba por adelantado”. Conforme la práctica se hizo común, los restaurantes comenzaron a pagar menos a sus meseros y dejaron la remuneración en manos del cliente. Hoy en día, en México se ofrecen salarios mensuales de $4 mil aproximadamente para los meseros, y pueden llegar a ganar hasta $6 mil de propinas. Algo ya no cuadra. Alguien que vive solamente de las propinas, como los franeleros, obtienen hasta $300 por día, o $9 mil mensuales. Las propinas se convierten en tipo de sector económico informal conformado por el 57% de la población empleada.
La gente suele afirmar que se deja propina para agradecer un buen servicio. Desde otra perspectiva, es el precio que se está dispuesto a pagar para que el otro asuma su inferioridad. En realidad, no existe mucha relación con el servicio recibido, pues aunque sea de poca calidad, se otorga al menos un 5% de la cuenta. El restaurante nos lanza la responsabilidad de pagarle a sus empleados; nosotros la tomamos. Además, se vuelve un tema discriminatorio y arbitrario. Si la mesera está guapa, probablemente recibirá más; si el mesero es simpático también.
Dejar propinas ya no es un agradecimiento por el servicio. Se transformó en una obligación que creemos tener. De no hacerse se etiqueta al cliente de avaro o grosero. Una cultura sin propina, como en muchos países europeos y asiáticos, obligaría a los locales a dar un salario justo, y reduciría la inequidad en estos sectores.

FUENTES:
• Lynn, Michael. “The Relationship Between Tipping and Service Quality.” Cornell University School of Hotel Administration, 2000.
• Surowiecki, James. “Check, Please.” The New Yorker, Septiembre 5, 2005.
• Villatoro, Iván Ramírez. “Vivir de las propinas.” Más por más, Junio 14, 2016.

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