Sesión III: “Why should that city, defenseless and pure as the wedding necklace of a forgotten tribe, keep offering itself to me?”

“Why should that city, defenseless and pure as the wedding necklace of a forgotten tribe, keep offering itself to me?” – Czeslaw Milosz, City Without A Name

III. Ponente: Gabriela Lee

El centro y las periferias: dinámicas urbanas de inclusión y exclusión

Uno de los problemas que aquejan a la Ciudad de México es que la transformación de su entorno obedece a plazos largos, mientras que la planeación obedece a tiempos electorales. Es gracias a la estructura piramidal que no se puede tener un modelo concensado de planeación, adaptando la transformación del entorno a las instituciones: lleva más tiempo logarla porque no permea homogéneamente. El proyecto que pretende la SEDATU es convertir a la capital en una ciudad compacta y sustentable; la baja densidad de la Ciudad de México hace complejo dicho proyecto.

La corrupción mancha la transformación del entorno, obstaculizando cualquier intento de regular los usos de suelo. Tenemos como ejemplo la norma 26 que provocó la violación de los usos de suelo establecidos. Dichas anomalías son posibles gracias a la cultura de cero transparencia y no rendición de cuentas que impera. La planeación del entorno y su alteración repercuten en cómo vivimos, siendo ésta ignorada por nuestros gobernantes cuando no dan acceso a la información. El planteamiento es sencillo: dado que son proyectos públicos, la información tendría que serlo también. Aquí podemos observar cómo la decadencia se ha colado hasta en los aspectos más cotidianos.

La CDMX tiene varios problemas, siendo uno de los principales su desarrollo horizontal. La expansión de la mancha de concreto produce inequidad, pues empobrece la accesibilidad de los servicios las ciudadano. Queda claro que la ciudad no está diseñada para las personas, sino para el crecimiento de la actividad económica y el retorno de la inversión privada. Otro problema es la movilidad: los servicios de transporte público no están pensados como un sistema integrado, y la fragmentación del transporte público dificulta la movilidad del ciudadano.

Si bien el panorama que cubre a la capital no es el más esperanzador, Grabriela Lee tiene una propuesta para su mejora: ampliar y arreglar el programa de patrimonio urbano. El llamado patrimonio urbano es la consideración legal de ciertas zonas de la ciudad que pertenecen a la denominación de pueblos urbanos (como es el caso de Mixcoac). La estructura de los pueblos urbanos da mayor grado de cohesión social en sus habitantes, haciendo que sea un buen modelo a replicar. Lograr comunión entre los habitantes de un lugar comienza con una estructura física clara del lugar donde viven. Dicha claridad no se obtiene derrumbando toda la ciudad y empezando de cero, más bien se obtiene implementando una red de conservación patrimonial. Resulta también necesario un estudio de las áreas más densas de la ciudad y el mejoramiento del transporte público –buscando alternativas al automóvil particular– para ver a la ciudad no sólo como un territorio homogéneo, sino como un sistema.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s