Sesión II: encontrar lo nuevo en el fondo de lo desconocido

“¡Hasta el fondo de lo Desconocido, para encontrar lo nuevo!”

Charles Baudelaire, El viaje

II. Ponentes: José Manuel Núñez, Julio Hubard y Sergio González Rodríguez 

Destellos de ciudadanía y esperanza en la política

En la primera parte de la sesión José Manuel Núñez se basó en el cuento Moneda falsa de Charles Baudelaire para ejemplificar la complejidad de las relaciones humanas. Frente a una ciudadanía que presenta simultáneamente dos actitudes contrastantes de vulnerabilidad y reclamo, se postuló una visión alternativa para el enriquecimiento humano: el don.

El concepto de moneda falsa utilizado en la sesión, representa un bien aparente que las personas solemos ofrecer con la intención de no dar nada en realidad. El expositor mencionó algunos tipos de moneda falsa:

A) La constitución de México nos ofrece las garantías individuales, nos ofrece una moneda falsa. Las garantías individuales le pertenecen al sujeto sin importar la existencia del Estado, lo que sugiere esto es que el Estado pretende “darnos” algo que nos es propio. Una sugerencia más alarmante de esta moneda falsa es que el Estado considere poseer la potestad de quitarnos dichas garantías.

B) Cada ciclo electoral, la clase política suele hacer discursos que prometen la mejora integral del país. Muchas de esas promesas son falsas pero útiles; los ayudan a obtener votos. Una promesa falsa es también una moneda falsa, pues apaciguan a los ciudadanos sin comprometerse realmente con sus problemáticas.

C) Después de la nacionalización de la banca, López Portillo “regresó” los ahorros en dólares a los mexicanos en su precio original, a pesar de que el peso mexicano se encontraba ya devaluado. Quitarle algo a alguien, para luego devolvérselo, es también una moneda falsa. ¿Cuál es el bien que dio el Estado? La realidad es que ninguno, pues ese dinero pertenecía a los ciudadanos.

D) Después de una larga espera, un ciudadano por fin puede obtener un diagnóstico: insuficiencia renal. El médico recomienda dializar al paciente tres veces por semana. Para mala fortuna del paciente, el servicio de salud pública sólo puede ofrecerle diálisis dos veces por semana. El paciente no tiene otra más que conformarse con esa opción. Dar algo que no se puede exigir es también una moneda falsa, pues la interpelación del sujeto a la que se refería Baudelaire no se cumple.

Todos –en nuestra condición humana- estamos en la posibilidad de repartir monedas falsas, por lo que requerimos de una alternativa que nos ayude a dar verdaderamente.

Es así como el don aparece como contraste a la moneda falsa. Este concepto, que se hace vivo en la práctica, tiene tres elementos: el que da, lo dado y el que recibe. La posibilidad del don depende -contrario a lo que podría pensarse intuitivamente– de que exista alguien que lo reciba, pues dar enriquece en el orden del ser al donador y dicha riqueza sólo se consigue si hay alguien a quien dar.

En no esperar nada a cambio se encuentra la liberalidad, característica esencial del don. Así, el don actúa como la afirmación del <tú>, pues reconociendo la existencia del otro como algo novedoso y sorprendente nos vemos impulsados a entregar el <yo>.

A su vez, el lenguaje puede ser entendido bajo el concepto de don al implicar un intercambio de contenido. El lenguaje, entendido como una realidad abierta, funciona como don dentro de la sociedad al aportar la expresión de la propia subjetividad; permite una comunicación y comunión entre las personas.

Julio Hubard realizó un análisis del papel del conocimiento y las ideas dentro de la ciudadanía. La sociedad civil parece presentar un síntoma en común: el tedio, cuyas consecuencias se aprecian en la indiferencia respecto a diversos aspectos de la vida y a una valoración distorsionada de la realidad.

El importante papel de las ideas dentro de la sociedad se debe a que éstas suelen venir acompañadas de la dirección del actuar. En este sentido, los intelectuales son otro legado relevante de la sociedad. Los intelectuales se entienden como aquellas personas letradas, capaces de evocar abstracciones para postularse a favor o en contra dentro de cualquier asunto público, acción que requería un fuerte compromiso con sus ideales. Hubard enfatizó la responsabilidad vinculada al conocimiento, pues la postura de los intelectuales tendía a influir en el discurso público. Las opiniones defendidas por dicha élite tenían consecuencias políticas, que comúnmente terminaban afectando al resto de la sociedad civil. Otra crítica hacia los intelectuales y a la academia fue la capacidad de éstos para devaluar conceptos importantes como moral y saber.

Sergio González realizó un diagnóstico de la sociedad actual. Ubicó a las asimetrías como una amenaza importante en la ciudadanía, pues éstas son indicadores de desigualdad. En añadidura, analizó conceptos importantes en aras a una ciudadanía integral: la geopolítica, las reformas al capitalismo, el laicismo y el impacto ambiental. Su propuesta es buscar una ciudadanía integral que se percate de la formación de círculos herméticos excluyentes y se encargue de abrirlos. La apertura se adquiere por medio de la información, la educación y la cultura.

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